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JUNTO AL POZO DE SICAR Reflexión y oración en el Día Internacional de la Mujer – 8 de marzo de 2008
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Con mucha frecuencia me he imaginado en el pozo de Sicar, junto a Jesús de Nazareth y la samaritana. Este pasaje de la Biblia me evoca un encuentro lleno de ternura, un encuentro de una mujer con un hombre donde los dos se necesitan, se buscan y se encuentran. Su conversación me transmite una buena sintonía entre ambos: se acogen y se respetan; se ofrecen lo que tienen, la samaritana la posibilidad de sacar agua para que Jesús pueda beber, Jesús el agua de la libertad y la felicidad -la sanación-. Y todo ello desde el mutuo reconocimiento, como seres dotados de plena dignidad. Yo diría que la samaritana era una mujer que buscaba libertad y que se implicó en su realidad y en la suerte de su pueblo. Y me recuerda a tantas mujeres que a lo largo de la historia han buscado esa libertad a través de la lucha por la igualdad con los hombres, a través de la lucha contra todo tipo de discriminación y pobreza de muchas mujeres, a través de la lucha de mujeres que son asesinadas por sus parejas… Pero esta ardua tarea también abarca la lucha de otras mujeres que viven invisibilizadas y discriminadas por ser mujeres lesbianas. El silencio y la invisibilidad de las mujeres, y especialmente de las mujeres lesbianas, son producto de las estructuras patriarcales de la sociedad y de la Iglesia y se mantienen con el apoyo de la teología androcéntrica y de políticas conservadoras. Por todas estas razones considero que el 8 de marzo de 2008, Día Internacional de la Mujer, es un momento privilegiado para reflexionar sobre cómo ha sido nuestra vida de mujeres lesbianas, desde la óptica de mujeres creyentes, para conversar con nuestras amigas y compañeras sobre las luchas que nos unen, para el diálogo con nuestros hermanos, hijos, compañeros, padres, amigos, sobre todo lo que podemos construir -en unidad- para superar las dificultades que todavía tenemos que afrontar, para celebrar las victorias que construir juntas... y juntos.
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1. Un panorama de la resistencia a través de los tiempos Hace ya algunos años que historiadoras e historiadores vienen investigando la participación de las mujeres en la vida social y política. Como se sabe, lo que estaba registrado -y era contado como verdad absoluta- venía de las fuentes oficiales, normalmente hombres. Y en esa recuperación de las voces olvidadas (y en ese caso no es sólo la mujer, sino también todos los grupos excluidos de la sociedad en todos los tiempos), hay una obra llamada Historias de las mujeres en la Antigüedad que presenta -entre otras- un relato muy aleccionador. Cuenta que un gran grupo de mujeres griegas habían sido llevadas –como botín de guerra- a la plaza del pueblo ganador. Y allí, dejadas durante la noche, provocaron la preocupación de las mujeres del lugar. Las habitantes del pueblo (enemigo) se organizaron y sacaron a las mujeres prisioneras de la plaza y las llevaron hasta el camino para volver a su ciudad. Al día siguiente, cuando los hombres fueron a ver “su botín” se encontraron que éste había desaparecido... Entre otras muchísimas historias vale recordar a las parteras de las mujeres hebreas en Egipto (Éxodo 1: 15 a 22). Las ordenes del Faraón fueron desobedecidas y un pueblo fue salvo -en su descendencia- por el acto de coraje y desafío de un grupo de mujeres. Agar, Débora, Judith, Ruth... María, la mujer samaritana, María de Magdala... las mujeres conocidas y las anónimas que murieron por defender el derecho a ser (entre ellas muchas consideradas “brujas”) |
2. ¿Y las mujeres lesbianas? Juana de Arco (1412-1431) que con su ejercito de 5.000 hombres logró derrotar a los ingleses y liberar de su asedio a la ciudad de Orleáns en 1429, pero que tuvo que acceder a que el Príncipe Carlos (hijo primogénito de Carlos VI de Francia) le hiciese muchas pruebas, más que a un hombre, y un examen de virginidad para concederle poner bajo su mando el ejercito que después triunfaría. Fue condenada a morir en la hoguera por aparecer vestida de hombre. Francia la ha considerado desde entonces una mártir, una heroína nacional y símbolo de su unidad. Catalina de Erauso (1592-1650) nunca se sabrá si se sentía mujer lesbiana u hombre, pero lo cierto es que mantenía relaciones con mujeres. Pero su hazaña fue el viaje que realizó a Roma para entrevistarse con el Papa Urbano VIII y solicitar el permiso para vestirse de hombre, autorización que le fue concedida. Flora Tristán (1803-1844) es considerada defensora de la clase obrera y de las mujeres. Escribió el célebre ¡Trabajadores del mundo, uníos! Sus obras literarias fueron precursoras de las ideas socialistas y del feminismo. Debemos reconocer y dar gracias por la vida de todas estas mujeres que abrieron caminos para lo que somos hoy.
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3. Reconstruyendo la historia del 8 de marzo La fecha marco de esta celebración tiene su origen en la masacre de la que fueron víctimas 129 obreras en una industria textil de Nueva York, el 8 de marzo de 1857. El motivo de este violento hecho fue la huelga de las trabajadoras que pedían una disminución en la inhumana jornada laboral y equidad en los salarios. Sus patrones se sintieron amenazados por esta iniciativa y encerraron a las mujeres en la fábrica y prendieron fuego a las instalaciones. Pero se hace necesario, y es justo mencionar, que a lo largo de la historia han sido innumerables las luchas que han movido a las mujeres y que ha ido forjando lo que es hoy un movimiento mundial, siendo uno de sus símbolos el 8 de marzo. Señalemos algunas de ellas: a) Lucha por la paz. Julia Hard (Estados Unidos) propone la instauración de un día internacional como testimonio del pacifismo de las mujeres. b) Lucha por el voto femenino. En Stuttgart (Alemania), 1907, Clara Zetkin logró que se aprobara, la lucha por el derecho del voto femenino, para ser asumida por todos los partidos socialistas. En Chicago (Estados Unidos), Corinne Brawn sugirió que en el último domingo de febrero de 1909, en todas las secciones locales del partido socialista de Chicago, se organizaran manifestaciones por el voto femenino. c) Día de la Mujer en América. En 1909, en Nueva York, hubo una huelga de modistas (el levantamiento de las veinte mil) que se mantuvo hasta febrero de 1910. En ese año, el Día de la Mujer se celebró el 27 de febrero; las huelguistas se unieron a las socialistas y sufragistas en una verdadera multitud, que consolidaba el Día de la Mujer (en Estados Unidos) en el último domingo de febrero. d) Día Internacional de las Obreras. En marzo de 1913 se celebró en San Petersburgo (Rusia) el Día Internacional de las Obreras. Hubo represión policial y, al año siguiente, la manifestación no se pudo realizar. e) Levantamiento de Petrogrado. En febrero de 1917, obreras y campesinas rusas hambrientas, salieron a las calles para exigir pan para sus hijos e hijas y el retorno de sus maridos de la guerra. Esta acción de las mujeres desembocó en la revolución de octubre de 1917. 4. ¿Y las mujeres lesbianas? La escritora Carmen de Burgos Seguí (1867-1932) fue la primera mujer española con el cargo de redactora en un periódico y también la primera mujer corresponsal de guerra. Su obra, tanto literaria como periodística, trataba en su mayor parte sobre la liberación de la mujer, entre ellas La mujer en España, La malcasada, La que se casó muy niña, y La mujer moderna y sus derechos. Fue también la primera escritora española que trató la homosexualidad femenina en sus obras, en un país y una época donde el lesbianismo era ignorado y rechazado por la gran mayoría de la sociedad. La actriz Alla Nazimova nació en Yalta en 1879, fue una mujer que tuvo que prostituirse para pagar sus estudios. En la calle conoció a varias mujeres que poco después serían referentes del movimiento feminista en Rusia. Mientras interpretaba “Bella Donna” conoció a Charles Bryant, un hombre homosexual al que llamaba “marido” aunque nunca se casaron legalmente. En aquella época el lesbianismo era mal visto en Estados Unidos. La represión contra el lesbianismo se acentuaba hasta tal punto que algunas actrices fueran detenidas en plena actuación, y posteriormente encarceladas, como fue el caso de la también actriz Helen Meneen. A este grupo de mujeres que se expusieron, resistieron y arriesgaron. Por sus vidas también damos gracias.
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Julieta Kirwood, pensadora feminista chilena, otra gran desconocida, escribió en 1982, para refererirse a esta efeméride: “Adherirse al 8 de marzo es empezar por un día. Es empezar a observar y mirarnos hacia adentro; hacia lo que somos, hacia lo que proyectamos. (...) A veces un solo día, un solo símbolo sí basta para comprender que todo es político; que todo va a ser tremendamente político para todas las mujeres”. Reflexionando sobre los acontecimientos que marcan el feminismo hoy en día, se hace necesario que esta fecha también provoque la reflexión sobre la ética de la política, sobre la legitimidad del internacionalismo feminista y el nudo que arrastramos en asuntos como la autonomía, las relaciones entre las mujeres que formamos este movimiento, la vinculación con otros proyectos verdaderamente interesados en el cambio de toda la vida… El asunto no es organizar la logística de una celebración sino escarbar y expresar las lógicas de nuestras relaciones y nuestros mundos deseados. Por ello, os invito a revisar y replantear la situación actual de nuestro entorno: sigue siendo necesario aunar esfuerzos y avanzar en la igualdad entre mujeres y hombres. Un año más debemos denunciar las desigualdades que se mantienen en nuestra sociedad y en el mundo hacia nosotras las mujeres, y de forma especial hacia las mujeres lesbianas (que con mucha frecuencia se nos ignora y se nos invisibiliza). Denunciar la violencia sistemática en el plano internacional hacia las mujeres sólo por el hecho de serlo y reclamar la aplicación a las mujeres en todo el mundo de los derechos humanos; la abolición de la pena de muerte, especialmente en aquellos países en los que se les aplica a las mujeres en razón de su género. Denunciar la discriminación específica que padecen muchas mujeres inmigrantes al carecer hoy de derecho al trabajo, a una vivienda, a una identidad propia, en definitiva, a los más elementales derechos humanos. Su dignidad es también la nuestra, lo mismo que la de todas las mujeres condenadas a la marginación y a la injusticia y por lo tanto reclamamos los mismos derechos de ciudadanía para todas las mujeres que para todos los hombres. La Ley de lucha contra la violencia de género, en nuestro país, se ha revelado insuficiente después de dos años de su entrada en vigor, la muerte de mujeres a mano de sus parejas, ex parejas, sigue siendo noticia diaria, el año pasado murieron 71 y este año son ya 19. Es de justicia exigir a las administraciones competentes Planes Integrales que abarquen tanto la prevención como la atención de las necesidades de las mujeres que sufren violencia de género, dotándolos de los recursos económicos y humanos necesarios para su aplicación real.
Y de nuevo, hemos de seguir exigiendo que no se nos invisibilice. Muchas mujeres han logrado reconocimiento laboral y político, pero todavía hoy, en muchos círculos de poder se reconoce y se valora más a un hombre que a una mujer, aunque ella ostente un rango superior. Sin duda, dentro del ámbito católico, la discriminación hacia la mujer clama al cielo, y este hecho es denunciado tanto por el grito silencioso de esas Iglesias y esas misas cada vez más vacías de fieles, como por la denuncia activa de la Iglesia de Base, donde la mujer tiene un papel protagonista.
6. El desafío de reaccionar y resistir buscando la armonía de las relaciones Jesús con su vida y su mensaje muestra que la vida abundante es para todas y todos: hombres y mujeres, niñas y niños, grupos excluidos y marginados de la sociedad… Fue una propuesta y un proyecto revolucionarios para aquel momento, en el que la mujer no era contada, ni escuchada, ni considerada. Jesús las contó, las escuchó y las consideró... y hubo discípulas (que no fueron contadas), y voces (que no fueron registradas) y presencias (no consideradas)... Y Jesús las llenó de esperanza, coraje y fuerza. Y eso nos fue legado... por encima de las terribles experiencias y ejemplos “cristianos” a través de la historia dominadora, castradora y violenta de los “Padres” de la Iglesia, que no fueron fieles al mensaje de Jesús.
Hoy tenemos el compromiso de vivir el verdadero mensaje de Jesús y luchar, reaccionar y resistir a favor de la vida abundante ¡para todas las personas! Y al caer de este día, dejaremos el pozo del encuentro y regresaremos a nuestro ser más cotidiano. Entonces cuando me encuentre con la prójima ¿qué palabras surgirán de nuestro corazón? Una mujer cristiana y lesbiana (Área de Asuntos Religiosos de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales)
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